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Investigadores del Centro Global del Cáncer de la Universidad Estatal de Ohio-Hospital de Cáncer Arthur G. James y el Instituto de Investigación Richard J. Solove (OSUCCC-James) han descubierto cómo una sustancia que se produce al comer brócoli y coles de Bruselas puede bloquear la proliferación de células de cáncer. El hallazgo se ha publicado en ‘Cancer Prevention Research’.

Fuertes evidencias indican que la sustancia, denominada indole-3-carbinol (I3C), puede tener efectos anticancerígenos, además de otros beneficios para la salud, según estos investigadores. Estos descubrimientos muestran cómo el I3C afecta a las células cancerígenas y a las normales.

Los estudios realizados en laboratorio y en animales descubrieron una conexión entre el I3C y una molécula denominada Cdc25A, que es esencial para la división celular y su proliferación. Los investigadores demostraron que el I3C causa la destrucción de esa molécula, bloqueando así el crecimiento de las células del cáncer de mama.

Según el autor principal de este estudio, Xianghong Zou, profesor adjunto de Patología del Centro Médico de la Universidad Estatal de Ohio, “la Cdc25A está presente en niveles anormalmente altos en cerca de la mitad de los casos de cáncer de mama y eso se asocia con un pobre pronóstico”.

La molécula aparece también en niveles anormalmente altos en cánceres de mama, próstata, hígado, esófago, endometrio y colon, en linfomas no-Hodgkin y en otras enfermedades, como el Alzheimer.

“Por este motivo, han sido identificados varios agentes anti-Cdc25, pero no se han conseguido aplicar con éxito en la prevención o el tratamiento del cáncer por su problemas de seguridad o eficacia”, según Zou, miembro del Programa de Quimioprevención y Carcinogénesis Molecular de la OSUCCC-James.

“I3C puede tener efectos asombrosos sobre las células del cáncer”, indicó, asegurando también que una mejor comprensión de este mecanismo puede llevar al uso de este suplemento dietético como una estrategia efectiva y segura para tratar una gran variedad de cánceres y otras enfermedades asociadas con la sobreexpresión del Cdc25A”, indica Zou.

Para realizar este trabajo, el equipo de Zou expuso tres líneas celulares de cáncer de mama al I3C. Estos experimentos revelaron que la sustancia causa la destrucción del Cdc25A. También descubrieron una ubicación específica en esta molécula que la hace vulnerable al I3C, demostrando que, si su colocación se altera –por culpa de la mutación de un gen– I3C dejara de causar la destrucción molecular.

Al final, los investigadores probaron la efectividad del I3C en tumores de mama en un modelo de ratones. Cuando los animales recibían esta sustancia por vía oral, lograba reducir el tamaño de los tumores hasta en un 65 por ciento. Además, demostraron que I3C no afectaba a los tumores de mama en los que la molécula Cdc25A presentaba una mutación en su ubicación clave.


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