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En una época en la que el cine, asfixiado por la tecnología digital, parece haberse convertido en una gran factoría de animación en 3D, qué mejor manera de reivindicar un cine más “vivo” que invocando el poder inspirador de la improvisación. En los rodajes de las películas más taquilleras del momento, llenos de pantallas verdes y personajes infográficos, no hay lugar para la más mínima variación respecto al plan establecido; sin embargo, como nos ha enseñado el cine a lo largo de más de 100 años, hay pocos estímulos mayores que el de la improvisación. Para demostrarlo, os presentamos, de la mano de la web Spike, una selección de siete grandes momentos de la historia del cine que fueron improvisados.

7. El resplandor. Stanley Kubrick ha pasado a la historia como uno de los cineastas más enfermizamente perfeccionistas que ha dado el séptimo arte. Sin embargo, como descubriremos a lo largo de este post, Kubrick tenía una mentalidad abierta a la hora de aceptar cambios sugeridos por los actores, algunas veces a través de la improvisación. Ese fue justamente el origen de una de las líneas de diálogo más recordadas de El resplandor. Después de abrir una grieta a golpe de hacha en la puerta del baño dónde se refugia su mujer, Nicholson se asoma por la brecha y grita “¡Aquí está Jack!” (en la versión original “Here’s Johnny!”, la frase con la que el legendario Johnny Carson abría cada noche su espectáculo televisivo de variedades, The Tonight Show). La frase no estaba en el guión, pero Nicholson la escribió con mayúsculas en la historia del cine.

6. Taxi Driver. Toda gran película tiene una línea de diálogo que la representa. En el caso de la obra maestra de Martin Scorsese es, sin lugar a dudas, el “You talkin’ to me?” (“¿Hablas conmigo?”) que le espeta Robert de Niro a su imagen reflejada en el espejo. La frase en cuestión, todo un emblema de la cultura popular, ha sido referenciada en multitud de películas y fue considerada por el American Film Institute como la décima cita cinematográfica más importante de la historia del cine. Y en realidad, el diálogo de De Niro ni siquiera estaba en el guión, dónde únicamente se indicaba que De Niro debía mirarse al espejo de forma amenazadora. Para regocijo de todos, os dejamos aquí la escena en cuestión:

5. Casablanca. Dos de las frases más antológicas del film más mítico de la historia del cine (junto a Lo que el viento se llevó) fueron improvisadas por el icónico Humphrey Bogart. La primera es la célebre “Play it again, Sam” (“Tócala de nuevo, Sam”), “Here’s lookin’ at you, kid” (“Te estaré mirando, pequeña”). Esta última respondía a un chiste privado entre el dúo protagonista: una frase que le soltó Bogart a Ingrid Bergman cuando le estaba enseñando a jugar a póker.

4. La naranja mecánica. Mientras rodaban la cruda escena de la violación de La naranja mecánica, Stanley Kubrick no conseguía dar con el tono de la secuencia. El director le sugirió a Malcolm McDowell que probara de bailar para demostrar su absoluta falta de empatía. Fue entonces cuando el actor, de forma espontánea, dio con la canción más recordada de Cantando bajo la lluvia. Ante el espectacular y perturbador resultado, Kubrick tomó el teléfono, llamó al estudio y se aseguró los derechos de la canción.

3. En busca del arca perdida. El rodaje del segmento de la película que trascurre en Egipto fue una verdadera pesadilla para Spielberg, Ford y el resto del equipo. Problemas climatológicos, lesiones, enfermedades… todo parecía ir de mal en peor. Pero entonces surgió el ingenio y la improvisación. Para el enfrentamiento de Indiana Jones contra el espadachín, Ford debía protagonizar una espectacular persecución, pero el actor, afectado de disentería, no tenía el estómago para muchos trotes, y le propuso a Spielberg solventar la escena de un modo más rápido. El resultado fue uno de los momentos más míticos de la saga de Indy:

2. La chaqueta metálica. En un principio, R. Lee Ermey (el Sargento Mayor Hartman) fue contratado como asesor técnico para la película de Kubrick. Y de hecho, cuando el ex-militar le comentó al director su interés por participar en el casting de la película, Kubrick le dijo que no le parecía lo suficientemente “malo”. Como respuesta, Ermey le envió al director un video de 15 minutos en los que se dedicaba a insultar sin interrupciones a un grupo de Marines. Kubrick terminó cediendo y, como explicaría más tarde, terminó entregado al “encanto” de Ermey: al parecer, unas 150 páginas del guión final de la película fueron obra del actor.

1. El silencio de los corderos. La interpretación de Anthony Hopkins como el despiadado Hannibal Lecter contiene una de las grandes representaciones cinematográficas del mal. Por su papel (que aparecía en escena sólo 24 minutos) consiguió el Oscar al mejor actor y dejó para la historia varios momentos absolutamente míticos. El más recordado es aquel en el que, cara a cara con Clarice (Jodie Foster), Lectar dice aquello de “Me comí su hígado acompañado de habas y un buen Chianti” (I ate his liver with some fava beans and a nice chianti). La frase estaba en el guión, pero en el texto no se hacía ninguna referencia al sorbeteo con el que Hopkins remató la jugada. Inolvidable:

Fuente:terra.es


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